Con un pasado militar y siniestro en la historia de Barcelona, el Parc de la Ciutadella se construye como tal durante la segunda mitad del siglo XIX, convirtiéndose en el único parque público que durante muchos años tuvo la ciudad. Hoy en día sigue siendo uno de los principales referentes de los espacios verdes de Barcelona.
Su trazado es el que corresponde a la época de su construcción, a finales del siglo XIX, una mezcla de elementos geométricos con otros de estilo paisajista inglés. Las partes más formales son las que ocupan la zona del eje del Paseo de los Tilos con todas las edificaciones que quedan de la
Exposición Universal de 1888, el Paseo de los Álamos, perpendicular al de los Tilos, y la zona de la Plaza de Armas, remodelada por Forestier en 1917.Los espacios de estilo paisajístico inglés son la zona de la Cascada, el Lago, y el espacio entre éstos y los dos ejes que forman el Paseo de los Tilos y el de los Álamos.
Los espacios regulares tienen parterres geométricos con la vegetación recortada y plantada a intervalos regulares; en cambio en las otras zonas las formas son más orgánicas y están dispuestas de manera irregular para dar sensación de naturalidad al espacio.
La Cascada, el Lago navegable, el Templete, así como otros elementos desaparecidos (grutas, vaquería, casa de fieras…) forman parte de la iconografía propia de la época.
Dispersas por todo el parque más de 20 esculturas convierten al parque en un museo al aire libre. En la Ciutadella hay espacio para descansar, pasear en bicicleta, aprender, hacer deportes, jugar y visitar museos. De hecho, es uno de los lugares con más actividades lúdicas de Barcelona.
Fue declarado
Bien de Interés Cultural en 1951.